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Los pronósticos pintan gris en el 2011. Lo bueno es que las bolas de cristal tienen menos precisión ante la realidad que Matías Vuoso frente al arco.
Predecir el futuro es una industria en auge. Walter Mercado y el brujo de Catemaco son prueba de ello, lo mismo que miles de microempresarios que se dedican a leer barajas, hacer cartas astrales o auscultar los asientos del café. No sólo es un asunto de esotéricos. Si usted busca en Google las palabras world outlook 2011 encontrará 2,880 millones de resultados. Para México 2011, tendrán 227 millones de respuestas y si quieren leer algo sobre la economía mexicana en el 2011, tienen 1 millón 160,000 opciones sólo en Google.
Esta industria florece porque atiende una profunda necesidad: el hombre requiere mantener viva la ilusión de que el futuro es predecible. Sabemos que la mayor parte de los pronósticos serán destrozados por la realidad, pero no importa. Es mejor tener una proyección vulnerable que nada.
Martin Wolf, el gurú del Financial Times, augura que Estados Unidos mantendrá su recuperación, Alemania la buena marcha y China su ritmo de crecimiento. El resto es difícil de pronosticar, reconoce Wolf al tiempo que matiza. No hay certidumbre con respecto a Estados Unidos, Alemania y China. Hay muchos factores que determinarán el desempeño en cada caso, explica.
Para México es muy importante que la recuperación de Estados Unidos se mantenga. No hemos hecho la tarea en el fortalecimiento del mercado interno y estamos condenados a sufrir una recaída si nuestro vecino pierde fuelle. En caso de que no haya sorpresas, estamos encarrilados para crecer entre 3 y 4%; tener una inflación que estará cerca de 4 puntos porcentuales y generar alrededor de 430,000 empleos formales.
Las cifras no son espectaculares. Recuerden que necesitamos 1.2 millones de nuevos empleos por año y un crecimiento mayor a 5% anual para lograr avances significativos en todas esas cosas que valen la pena, relacionadas con el sueño de pertenecer al primer mundo y alcanzar un nivel digno de desarrollo social. Los pronósticos pintan el 2011 de un color gris. Lo bueno es que las bolas de cristal tienen menos precisión ante la realidad que el ariete americanista Vicente Matías Vuoso frente al arco.
Es más fácil predecir lo que pasará dentro de 25 años que lo que ocurrirá el próximo año, afirma Nassin Taleb, uno de los expertos en predicciones más famosos del mundo y el favorito indiscutible de esta “Caja fuerte”. El año próximo es casi imposible de predecir porque estamos muy cerca de él, no tenemos la distancia necesaria para establecer la diferencia entre las cosas relevantes y las intrascendentes. Cuando se trata del largo plazo, “podemos descartar las cosas que no pertenecen al futuro”, afirma el especulador libanés.
Para el 2036, Taleb pronostica que serán más importantes las ciudades que los Estados Nación y lanza una divertida apuesta sobre las tecnologías: “Sobrevivirán aquellas que tienen más de 25 años con nosotros como el auto, la bicicleta y el libro”. Es escéptico con respecto a la vigencia de muchas cosas que ahora nos vuelven locos: tablets y smartphones, por ejemplo.
La incertidumbre es una maldición para quien se resiste a reconocer que es inevitable. No se angustien por el 2011 ni por el 2036. Trabajen y disfruten, el futuro no es nuestro, porque los dioses nos dan muchas sorpresas: lo esperado no se cumple y un Dios abre la puerta a lo inesperado, ya lo dijo Eurípides.
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