El “destino ideal” de las remesas es la inversión en negocios y gasto corriente, aseguró David Lozano Tovar, coordinador del Centro de Enlaces Multidisciplinarios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Sin embargo, en el 2009, destinar ese ingreso al rubro de comercio no fue posible debido a la crisis financiera mundial ya que, explicó, las familias mexicanas de los migrantes por esa situación priorizaron y destinaron más a lo “necesario” como alimentos, servicios de salud y renta. Por ello “abandonaron la compra de propiedades y comercio”.
“Hay un fenómeno nuevo. Las familias que están en México tratan de gastar lo menos posible para que quienes están en Estados Unidos o tienen problemas de empleo no lo gasten mandándolo todo para acá y así ahorren mientras se estabiliza la situación”, comentó a El Economista.
Otro de los rubros que se ha visto afectado es el sector inmobiliario, ya que actualmente no se invirtió en la compra de propiedades.
Lozano Tovar, quien también elaboró el estudio “Pobreza, Migración y Remesas en México” comentó que ese rubro se vio más afectado en Puebla, Michoacán, Guanajuato y San Luis Potosí porque ya no se invierte en la compra de propiedades, ni siquiera se da enganche para la adquisición de una casa.
“Está pegando al sector inmobiliario”, aseguró.
Dijo que el problema no radica totalmente en que las remesas disminuyan, sino que hay que saber cómo destinarlas, porque afortunadamente “aún tenemos remesas. Hay que saber utilizarlas”.








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