Cuando se enteró de que llevaría la propuesta anticrisis de los jóvenes de México a la cumbre del G-20, nunca imaginó que fuertes experiencias personales le servirían para plasmar con mayor claridad el padecimiento de los jóvenes ante la crisis financiera mundial.
Pero Leticia a sus 17 años sabe que además de la unidad familiar, las decisiones de los gobiernos juegan un papel importante para resolver la crisis financiera.
“El dinero no es la fuente de felicidad, pero definitivamente ayuda a mejorar la situación humana. ¿Cómo se puede pedir que ría a un muchacho hambriento? Esto es verdad, vienen tiempos duros, entonces cada uno, incluyendo la gente rica y poderosa, debería comenzar a practicar la moderación, al menos hasta que la situación económica mundial mejore”, expresa Leticia.
La estudiante del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM) fue elegida por el British Council para representar a México en una reunión de 20 jóvenes procedentes de los países que integran el G-20 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia, Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, Cuba, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Sudáfrica, Turquía y Rusia).
“He visto en mi país cómo los hombres de negocios despiden a la gente y cómo las familias se desintegran debido a su situación financiera. Es muy difícil para profesionistas y para la clase obrera perder empleos en los cuales han estado trabajando casi toda su vida”, expresó Leticia desde Londres, donde, junto con sus otros compañeros, elaboró un texto para entregarlo a los líderes del G-20, a quienes les muestran el sentir de los jóvenes en la crisis mundial y las propuestas para resolverla.
Pero contra las injusticias, Leticia ha aprendido a luchar a través de su vida. Desde que tenía seis años tomó conciencia, por ejemplo, de lo que significaba discriminación. Algunos de sus compañeros durante su primer año de primaria la maltrataban por proceder de un kínder público.
“Desde su mundo de infancia, Leticia siempre se empeñó por ser una de las mejores estudiantes y porque las cosas cambiaran y no hubiera injusticias”, dicen sus padres Irma y Enrique.
Ese sentimiento de ir contra las injusticias Leticia lo ha llevado al G-20 y ha quedado plasmado en las propuestas para los líderes: desarrollar una economía humanista que proteja al trabajador.
Leticia identifica cuál es el impacto en un mundo con poca certidumbre, que está dejando en los jóvenes la crisis financiera mundial: deserción de escuelas tanto públicas como privadas, “el olvido y renuncia simplemente de sus sueños”, reconoce.
“Recuperar la confianza de la gente común, a la par de la de los inversionistas, es el principal reto, nada fácil, de los gobiernos dentro de esta crisis financiera. La promoción de una economía humanista que proteja a los trabajadores y que impulse un desarrollo social es imprescindible para alentar la confianza”, dice.
A pesar de que Leticia, con base en sus estudios y experiencia familiar podría haber elaborado sólo de su inspiración las propuestas que llevó al G-20, conjuntó en poco tiempo casi mil testimonios por escrito y en persona acerca de cómo en México ha afectado la crisis y sus posibles soluciones. La información provino de sus compañeros del Tec de Monterrey, de alumnos de la escuela secundaria número 44 en Iztapalapa y de un foro abierto en la página del British Council, organización internacional para la promoción de las oportunidades educativas y las relaciones culturales.
Los jóvenes que participan en este encuentro del G-20 son miembros de la red “Global Changemakers” (promotores globales del cambio), un programa del British Council al que Leticia pertenece y por el que hace un año participó en el proyecto “Road to Davos” (Camino a Davos), donde 60 jóvenes de 49 países se reunieron para discutir problemas ambientales, bélicos, políticos, socio-culturales y educativos, entre otros.
Changemakers lo forman un grupo de jóvenes (entre 16 y 25 años) que trabaja activamente en sus comunidades a través de servicio social, activismo comunitario y trabajo voluntario.
No fue casualidad que Leticia formara parte de Changemakers, pues ella en el Tec de Monterrey es parte de la organización no lucrativa “Buena Causa” que apoya a grupos vulnerables. El requisito principal que el British Council promueve para ser aspirante a este foro era ser activista de entre 16 y 19 años, y ella lo cumplía.
Leticia, quien por el teatro, su otra pasión, sabe de qué se tratan las escenificaciones, tiene una gran confianza y esperanza, así como aquella que le inculcó su padre cuando le anunció que había perdido su trabajo, de que las propuestas entregadas por los jóvenes a los líderes del G-20 no queden en el show sino en la acción.








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