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Negocios de chatarra, paraíso de ladrones PDF Imprimir E-mail
Escrito por Milenio   
Viernes, 22 de Enero de 2010 00:00
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Ex propietario de local revela que es normal que en estos lugares compren medidores de agua, registros de alcantarillas y hasta carritos de Soriana, aunque sepan que no son de la gente que los ofrece.

Desde cable de instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad hasta medidores de agua, tanques de gas de sus propias casas, tapas de alcantarilla, material de instalaciones eléctricas de fábricas abandonadas y más es lo que ofrecen a diario ladrones de fierro y metales a las empresas chatarreras.

Juan Manuel es un residente de Apodaca que antaño operó un negocio de este ramo, y que aceptó en entrevista que hasta vehículos robados se ofrecen en estos establecimientos para ser desarmados y vendidos por kilos.

¿La mayoría de los clientes serán drogadictos?

“Sí, sí, mucho drogadicto va, sí llevan mucho... hay drogadictos que se ve que roban nada más lo que ven en la calle o a la mano, y hay otros que de plano se dedican al cobre”.

En el caso de las fábricas, vemos que también se roban mucho cable. ¿Cómo opera?

“De las fábricas, más que nada de las abandonadas, y del cableado público se lo roban, lo cortan, lo sustraen de donde esté. Luego se lo llevan a quemarlo para que se caiga todo el plástico, y ya lo llevan a vender como cobre de segunda, porque el de primera es el que se pela; la segunda es el que quema, que generalmente es el que llevan los viciosos, por lo rápido”.

¿Hay gente que puede robarse los medidores del agua?

“Sí, llevaban medidores, llevaban las alcantarillas, los registros, de todo: anuncios, carritos de tiendas como Soriana”.

¿Lo quieren (el dinero) para comprar droga?

“Pues de hecho sí, para eso es para lo que lo quieren, porque te das cuenta, ya con el tiempo, agarras la experiencia, y hay cosas que ya no compras, como son los tambos o los tanques de gas, porque de rato llegan los dueños, y para evitar problemas, les regresas el tambo y ya perdiste lo que pagaste por el tambo”.

¿Qué porcentaje de lo que ustedes ofrecen será robado?

“Yo creo un 30 por ciento se me hace que sí, pues hay cosas que de plano lleva la gente que no son de ellos o que son de las mismas empresas donde trabajan, cosas que van sacando de los trabajos o que se roban en la calle”.

¿Qué cosas te tocó comprar que tú sospecharas que eran robadas o que te diste cuenta que eran robadas?

“Yo trataba de comprar más bien al que no (robara); si yo sospechaba que era robado, pues de plano no lo compraba, pero a veces sí llegaba gente con un tanque todo oxidado de gas, lo ofrecían, lo pesabas y pues ya, lo pagabas… a la hora llegaba algún familiar de él y te decía, pues que el chavo era drogadicto y que se lo había robado de su propia casa, para irlo a vender para comprar, para sus vicios, no sé, cervezas, droga”.

El amargo caso de la bicicleta

Juan Manuel aclara que en muchos de los casos un comercio de compra de fierro viejo no es negocio. Para muestra está el caso de un cuadro de bicicleta que compró y en vez de venderlo, prefirió armar un vehículo, pues tenía las piezas para hacerlo. Le salió caro.

“Esa vez me llevaron un cuadro, y pues ahí te cae de todo, entonces te cae una bici que trae una llanta buena y la separas, o un rin; esa vez armé una bicicleta, entonces entre un cuadro que me cayó una vez y de otro, pues un rin, y así… lo puse a la venta y salió con que tenía dueño, pero el cuadro que ya había armado me lo habían llevado prácticamente desarmado.

“De hecho, esa vez sí llegó la Ministerial por mí, de hecho fue hasta cosa de risa porque por la bicicleta yo estaba pidiendo como 70 pesos, y no se vendía, porque era una bici que no valía, pero ya la vieron armada. Es muy difícil, porque cualquier persona que llegue y te diga: ‘Esa bici es mía, esa varilla es mía, ese fierro es mío’, pues tú no tienes forma de comprobar, no te puedes defender, y peor si le hablan a la patrulla; mientras averiguan te tienen que llevar, te quitan el producto, es tiempo, vueltas y todo eso”, apuntó.

Claves

Hasta los tambos

• Hace unos dos años el precio del fierro subió considerablemente, al grado que a los ladrones se les facilitó hurtar nuevos artículos, como son los botes de basura.

• Este tipo de robo se daba cada tercer día, cuando pasaba el camión recolector de la basura, y las amas de casa olvidaban meter los tambos momentos después de que se iba la pesada unidad.

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